IMG_2014-10-3_051-psh.jpgSentí la llamada al sacerdocio hace cinco veranos, en torno a la JMJ de Madrid. Sentí que algo en mi interior, el Señor me estaba llamando a dar un paso más en mi vida e iniciar el camino para ser sacerdote. Me costó dar este paso y tardé un tiempo en hablar con un sacerdote lo que sentía, porque no es fácil, no sabía cómo explicar que quería entrar al seminario, ni sabía si dejar la carrera de historia que estaba realizando, era todo un reto, ya que se tienen unos planes de futuro que el Señor cambia por completo.

Poco a poco Dios me fue ganando terreno, hasta que en mi cabeza no cabía otra idea para mi futuro que la de ser sacerdote. Una vez que respondes sí a Cristo sientes la alegría de seguir y servir a Jesús. Ya que el Señor nos llama a predicar su Palabra y a servir a nuestros hermanos, porque como decía Juan Pablo II: ¡Merece la pena dar la vida por el Evangelio y por los hermanos!

Este es mi cuarto curso en el seminario, durante este tiempo, el Señor se ha hecho presente en mi vida y poco a poco me ha ido transformando, pero quiero que me siga haciendo conforme a Él, para que en un futuro pueda ser un fiel servidor suyo siendo un pastor misericordioso a modelo del Buen Pastor.

Pregúntate: ¿Qué quiere Dios de mí?, pues Cristo no merece la pena, sino que ¡merece la vida.

Millán.

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