IMG_2015-10-29_170539_psh.jpgDE SER UN GUERRERO, A QUERER SER CURA (pero guerrero); Si me preguntáis como descubrí mi vocación, os diría que es extraño de explicar, pues la verdad es que nunca he sido un chaval muy bueno (es cierto que ahora tampoco lo soy jejeje), no he sido ejemplar, y me parecía extraño que alguien se pudiera fijar en mí. Yo pensaba: ¡que chorrada eso de la vocación; simplemente unos pocos, que no tienen otra cosa que hacer, se meten para curas! Y fíjate por donde, el guerrero, que conocía más las baldosas del pasillo que las de la propia clase, dice que quiere ser Cura.

No se explicar cómo fue, algo dentro de mí me rondaba, y era como una idea de ser cura, a la que yo decía que no, que NO QUERO; pero Dios es un poco cabezón (más que yo, que ya es decir), y se empeñó en que me quería a mi… Y es que yo sé, que no soy la mejor persona, ni el más estudioso, ni el más bueno (tal vez sí el más guerrero), pero cuando sientes que tu corazón ya no te pertenece, que está lleno de alguien, no puedes por menos que dejarte llevar.

Dicen que la fe mueve montaña, yo no soy capaz de moverlas, pero, con mi poca fe, puedo día a día escalarlas, y llegar hasta la cumbre de esa montaña que es la vida, esa cumbre que es Dios; y quiero llegar arriba para lanzar cuerdas y así que otros puedan subir por ellas, eso es para mí la vocación, eso es para mí ser cura, ser escalador de la montaña de Dios…

Gaby.

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