img_2014-10-3_035-psh¿Y PORQUÉ NO CURA?; Una noche de verano, allá por Septiembre de 2014 esa pregunta se volvía hacía mí y esta vez era de la mano de mis dos mejores amigos que tomando algo en un bar de repente me dicen “Antonio, y ¿tú por qué no cura? Y todo cambió. Mi respuesta ya no fue un “no”.

Después con el tiempo comprendí todo, como el Señor me había ido hablando desde hacía tiempo por boca de tantas personas, incluso mis padres me llegaron a plantear entrar en el seminario al acabar los estudios de primaria. Ellos ya oían la voz de Dios que para mí era sorda o si la oía pasaba de ella.

Y ahora estoy convencido que aquella noche Jesús me habló por su boca para decirme: ¿Y por qué no cura? Así de simple y así de grande a la vez. Pues es en lo cotidiano, en lo del día a día, en nuestros compañeros de camino donde Dios nos va hablando. Y es que a Jesús le gustan las cosas sencillas y ahí se hace presente. Y así es como di el paso de entrar en el seminario y encontré el lugar que Jesús había soñado para mi desde siempre, mi vocación: ser CURA para el mundo, misionero de la misericordia que Él ha tenido conmigo y que quiero compartir con cuantos más mejor.

Y tú, has dejado que, a través de lo cotidiano, Jesús te pregunte: “¿Y por qué no cura?”. Atrévete a escucharle, no te defraudará.

Antonio.

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