img_2016-01-20_151655_ixs¿A quién buscas? ¿Qué pretendes en la vida? Yo busco a Dios, y lo que quiero es hacer su voluntad. Buscar la voluntad de Dios: esa es mi meta, y te la propongo a ti también.
Sé que es una propuesta inmensa y difícil al mismo tiempo: ¿Qué quiere Dios de mí? Buscando una respuesta a esta pregunta entré en el Seminario de Zamora.

Y en esta tarea de búsqueda, me inquietaba pensar que me faltaba una sensibilidad especial para detectar, sentir, descubrir y ver claramente lo que Dios quiere que haga. Pero he descubierto que no se trata de tener línea directa con Dios para que, con claridad, te diga: “Ahora haz esto” y “ahora lo otro”. En realidad no es tan explícito.

Además tenemos una gran suerte, porque, en cierta medida, ya tenemos definida la vocación: Dios quiere y sueña para nuestra vida la capacidad de vivir conforme al Evangelio. Luego cada uno, en función de su vida lo debe ir concretando, descubriendo cual es la opción en la que puede vivir esa vocación con una plenitud mayor. Y para ello, debemos dejarnos guiar por lo que el Espíritu suscita en nosotros. Pero… ¿Cómo sé lo que Dios ha pensado para mí de forma particular? Es aquí donde intervienen la capacidad de buscar y de arriesgar, nuestra disposición de escuchar, tratando de ver qué sentimientos y pensamientos se despiertan en nuestro corazón.

Yo siento, y cada vez con más fuerza, que el plan que Dios ha pensado para mí es el sacerdocio. Creo que Dios me llama a vivir el Evangelio, como sacerdote, sirviendo a su Iglesia.

Agustín.

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