CUARESMA 2018: 2º semana

cuaresma 2018Comedor de formadores del Seminario de Ciudad Rodrigo. Al olor del café de después de comer, entrevistamos al delegado de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, también formador del Seminario.

Javier Pérez Oliva,  de 23 años. Trabaja de Formador en el Seminario San Cayetano de Ciudad Rodrigo. Es además el Delegado de Pastoral Juvenil de dicha diócesis, donde vive.

1.-¿Qué es para ti ser cristiano? Aunque la referencia es la parroquia ¿dónde vives cada día y realizas una labor más activa como cristiano?

Como formador del Seminario vivo día a día la experiencia de ser cristiano, ser una luz en medio de adolescentes y jóvenes en el ámbito académico y espiritual. Durante la semana vivo en el Seminario, soy profesor de Lengua Castellana, Latín y Griego en Educación Secundaria y Bachillerato; el resto del día acompaño a los chavales en diferentes tareas formativas como estudios, catequesis, reuniones, viajes. Los fines de semana, o cuando es necesario, trabajo en mi parroquia en la ciudad como catequista de confirmación y en el coro de la jóvenes de la iglesia, donde toco la guitarra. Ser cristiano es conocer y llevar contigo algo muy grande, una gran noticia, y sentir la necesidad de contárselo a los demás, de compartir lo que uno mismo vive para que los demás, en mi caso los jóvenes, también puedan descubrirlo.

2.- ¿Qué relación tienen en ti tu trabajo y tu ser cristiano?

La relación es evidente trabajando en un Seminario.

3.- El mundo, necesita siempre un cambio, necesita convertirse ¿crees que es posible?

Claro que es posible. El primer cambio es el de uno mismo. Durante este pasado año y en este momento, como Delegado de Pastoral Juvenil, hemos preparado encuentros y actividades de jóvenes en los que hemos usado lemas como “Salta de tu sofá” o “Y si dejas de mirarte por un momento…” para intentar despertar a nuestro jóvenes. Nos hemos dado cuenta de que uno de los problemas más preocupantes de los que somos jóvenes es la apatía o la indiferencia, la comodidad por encima de todo. Es horrible. Cambiemos el mundo, pero para cambiarlos hay que abandonar nuestras comodidades, saltar de nuestro sofá, dejar de mirarnos a nosotros mismos y trabajar por un mundo diferente. Es fundamental que los jóvenes luchen por su tierra y la amen, si no, qué vamos a hacer en el oeste del oeste, es fácil decir que todo está mal, que no hay jóvenes y niños, que no hay tal, que no hay cual… Ponte manos a la obra, inténtalo, que no quede en nosotros el no hacer nada.

4.- Los niños son por excelencia la imagen de la ilusión, pero por desgracia esto no siempre es así ¿cómo un persona que se dedica a educar, cuidar a niños vive tantas situaciones dramáticas como los abusos, los niños en  pateras, los niños refugiados?

Pues mal, se vive mal. Hay que pensar que cuando un educador, profesor, familiar, abusa, de una manera u otra, de un chaval, está destruyendo los vínculos de confianza que se han establecido previamente, está rompiendo el corazón de ese joven. Es duro, muy duro pensar, que a un chaval (como podría ser cualquiera de los chavales con los que peleo todos los días) se le puede hacer tan grande mal. Cada vez que sale una noticia en televisión o en los periódicos, sentimos una gran tristeza. ¿Cómo puede el ser humano llegar a tales extremos?

5.- ¿Puedes contar un testimonio donde tú hayas sido testigo o protagonista, de cómo es posible cambiar el mundo con ilusión? (si es desde tu trabajo mejor)

Pues sí. Yo afronto mi trabajo con ilusión cada día e intento trasmitírsela a mis chavales. Fijaos, la experiencia del Seminario es apasionante: un centro con apenas 37 alumnos, en el que se imparte formación en todos los cursos desde 5º de Primaria hasta 2º de Bachillerato. Es una maravilla ver el milagro de cómo los niños se convierten en adolescentes y, a su vez, estos en jóvenes. Cambiar el mundo con ilusión es ayudar a un chaval, en quien nadie pone ya ninguna esperanza, a que saque adelante sus estudios y que se convierta en un hombre hecho y derecho. Más aún, cambiar el mundo con ilusión, es ser cristiano, ser luz en medio de ellos, descubrirles el Amor, y que puedan vivir una experiencia religiosa y espiritual para que en un futuro sean buenos hombres, buenos ciudadanos y buenos discípulos de Jesús en el mundo.